El amigo de Don Chente.

Tuve la buena suerte de tener al mejor padre que jamás haya existido pues siempre se preocupó por su familia además claro por darnos lo mejor que podía, en el pueblo él tenía el oficio de panadero mi madre por las tardes se encargaba de vender las dos canastas de pan dulce y los tres cajones de bolillos que hacia mi papá diariamente por las tardes además de la producción que hacía por las mañanas aunque era menor la cantidad , él se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana por que según sus enseñanzas el pan se debía de hacer con paciencia además de darle suficiente tiempo para que estuviera sabroso y esponjado por lo que pasaba casi todo el día trabajando y cuando no estaba preparando u horneando pan se le encontraba en la plaza del pueblo comprando sus mercancías.

El pan que no se vendía en la tarde-noche nos mandaban a mi hermana Rosa y a mí en cuanto amanecía a dejarlo en el consultorio del doctor para que comiera y le repartiera a sus pacientes aunque no éramos una familia adinerada se nos inculco a ayudar a quien pudiéramos por lo cual todos en el pueblo conocían a mi padre y le tenían mucha estima igual que a mi señora madre ya que ellos siempre procuraban apoyar a todos los que podían, por ejemplo le regalaban el pan a los niños que caminaban descalzos rumbo a la escuela.

La única persona con la que siempre estaba peleando mi padre era con Don Vicente el dueño del molino pues según mi papá le daba los costales de harina y azúcar muy caros y mal pesados todo el tiempo se les podía observar echándose pleito, quienes presenciaban sus discusiones se daban una buena divertida pues eran bastante ocurrentes y aun así fueron grandes amigos siempre, con el tiempo recuerdo que un día el hijo de Don Chente hizo un viaje a la capital para comprar artículos modernos para su local, por otro lado yo ya no era ningún niño pues ya le ayudaba a mi papá a hacer y preparar el pan;  me acuerdo que una tarde volvió el primogénito de Don Chente y al volver traía una sorpresa inesperada para los buenos amigos puesto que le compro para su negocio una de esas básculas de piso muy bonita de modo que ahí terminaron las disputas entre ellos pues ya no había pretexto para ello.

Siempre respete a mi papá por la maravillosa forma en la que nos educó a Rosy y a mí, pues él nunca estaba de mal humor al contrario siempre se le podía escuchar cantando o silbando alguna canción y por si fuera poco respeto toda la vida a su esposa ya que jamás se le descubrió ningún amorío así como tampoco fue violento o agresivo ni siquiera con un grito mucho menos con un golpe fue un padre amoroso al que admiro inmensamente, mi viejo nunca permitió que abandonara la escuela por ayudarlo a trabajar al contrario me dio una carrera profesional y también me enseño con su ejemplo; me dio la mejor educación esa que no se aprende en ninguna escuela.

Ojala que algún día cuando yo forme una familia pueda enseñarles a mis hijos los mismos valores que a mí me dieron como el compañerismo, la solidaridad, el respeto y amor por su familia, ser un buen amigo, honesto y trabajador con una buena actitud por la vida mi padre murió hace un año y sus recuerdos siempre seguirán presentes en cada una de las personas que lo conoció en su pueblo pero más aún siempre estará presente en mis decisiones, porque yo quiero ser como el cuándo sea mayor.

Consulta: YouTube, La Casa de la Báscula, Vanguardia