El laboratorio de Química.

Cuando estaba en secundaria teníamos una materia llamada “Introducción a la Física y la Química” el profesor se llamaba Rodolfo era alto y su cabello tenía la intención de ser un gran afro aunque le faltaran rizos. Se notaba que le gustaba su trabajo ya que nos trataba de forma amable y estaba dispuesto a contestar dudas.

Uno de los eventos más esperados por los alumnos de primer año de secundaria era la de usar el laboratorio, en la lista de útiles la mayoría de veces te  piden una bata de laboratorio muchas personas deben de adquirir una nueva pero otros tienen familiares que trabajan en el sector salud como el IMSS y el ISSTE por lo que se nota que son usadas y hasta tienen bordado el nombre de la otra persona.

Todos queríamos entrar al laboratorio desde la primera clase pero el profesor nos explicó que antes de entrar debíamos de saber lo básico para evitar accidentes en ese momento no le encontramos el sentido pero ya después de unos años entendí el porqué.

La primera lección que nos dio eran los nombres de los materiales, donde se ubicaban las tomas de gas, agua, luz, la teoría era muy aburrida pero no duró mucho, dos clases nos tuvimos que aguantar.

Era Jueves y al fin el profesor dijo que entraríamos, nos pidió nuestras batas para la siguiente semana y puso la regla de que sin bata no se podría entrar con la consecuencia de perder esa práctica todos estábamos muy emocionados.

Llegó el tan esperado día de la semana, todos comparaban sus batas de laboratorio, las habían llevado en bolsas de plástico otros las hacían bolas en la mochila, incluso había unos demasiado entusiasmados que se las llevaron puestas, el profesor fue por nosotros a nuestra aula, formados caminamos y entramos al laboratorio.

Era muy amplio y había varias mesas, tenías que ser  rápido para lograr apartar una y sentarte con tus amigos, había dos laboratoristas que nos dieron la bienvenida.

El profesor nos mostró todo lo que habíamos visto, hizo una pequeña dinámica para aprender lo que era cada cosa, además de mostrarnos el paso de gas, agua luz eso se me hizo particularmente sencillo debido a que tienen colores.

Los laboratoristas eran los encargados de cuidar y limpiar el material, así que nos explicaron cómo era el protocolo, ellos recibían unas hojas autorizadas por los profesores de los materiales, entregaban el material en excelentes condiciones y dejábamos nuestra credencial como garantía si algo les llegaba a pasar sería nuestra responsabilidad y debíamos de pagar por los daños.

Lo que más nos intrigo era la regadera, muchos pensamos que ¿Por qué alguien se querría bañar ahí? El profesor al escuchar el comentario se rió y nos explicó que un laboratorio químico puede ser muy peligroso debido a las sustancias que manejamos que hay elementos muy ácidos  que nos pueden hacer daño y la única forma de neutralizarlo la gran mayoría de veces es con agua.

Le preguntamos si alguna vez la habían usado y él nos confesó que en el pasado la usaron una vez pero en el tiempo que ha estado como docente en esa escuela nadie ha sufrido un accidente que requiera activar la regadera.

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